PREPÁRATE

Corre contra la depresión

La práctica regular de ejercicio físico (al menos 3 veces por semana) entrega numerosos beneficios para la salud de las personas. Es considerada una gran ayuda frente a enfermedades tan comunes como la ansiedad, algunas fobias y trastornos de pánico. También, fortalece ciertos componentes de la personalidad como la autoestima, la autoconfianza, la tolerancia a la frustración, introyección de normas y la socialización, logrando una gran efectividad para afrontar una de las patologías más comunes de esta época: la depresión.

A nivel preventivo, el ejercicio físico contribuye a controlar la aparición de ciertos síntomas de dicha enfermedad; de hecho, algunas investigaciones apuntan a que se reduce en un 50% la probabilidad de una depresión. Pero los efectos más importantes, se producen cuando se toma como un complemento al tratamiento psicológico o psiquiátrico de la depresión.

 Beneficio Orgánico

El primer beneficio tiene que ver con la secreción de ciertas sustancias antidepresivas, como las endorfinas que se producen en el cerebro, la hipófisis y otros tejidos. Estas sustancias reducen considerablemente la sensación de dolor, aumentando el estado de ánimo y la sensación somática de bienestar.

Estos estados de ánimos pueden ser transitorios o variables, durando unas cuantas horas, o incluso días, pero con efectos mediáticos en las personas que padecen esta patología.

Hoy, existe evidencia importante de que el ejercicio cumpliría una mejor función en la reducción de los síntomas cuando se remplaza por un segundo medicamento en personas con depresión.

Tipos de Ejercicios

Se ha comprobado que la intensidad del ejercicio no está relacionada con cambios en los síntomas de la depresión, sino que más bien, la frecuencia es la clave del éxito. Así, cuanto mayor es el número total de sesiones, aumenta la reducción de los niveles de depresión.

Entre los ejercicios más saludables se encuentran trotar, salir a caminar (con una intensidad más alta que lo habitual), andar en bicicleta, nadar, y danzar

Todos estos ejercicios permiten el surgimiento de la denominada “quinta velocidad del corredor”, fenómeno vivenciado por las personas después de realizar algún tipo de actividad física y que se caracteriza, por ejemplo, por la presencia de euforia, espiritualidad, potencia, movimiento sin esfuerzo, sensación de suspensión, relajación e inmersión completa en la actividad (concentración), etc.

Extracto de artículo de Rodrigo Cahuas, psicólogo deportivo y experto en Coaching.

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